martes, 22 de abril de 2008

¡¡¡SORPRESAS TE DA LA VIDA!!!

Siempre se dice que la vida te da mil vueltas.

Y quién no ha tarareado aquello de "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida..." al finalizar la canción de Pedro Navaja.

Lalya ha dado mil vueltas en su vida para llegar aquí y que yo tenga la suerte de conocerla.

La vida le ha dado sorpresas casi siempre desagradables. Un destino decidido por su abuelo, al que cuidó, lavó, dió de comer y que decidió que no fuera a la escuela (sus hermanos y hermanas si fueron) así que ella no sabe aún ni leer ni escribir.

La vida fue arrastrándola hasta cuidar hijos y casa de otros en su lugar de origen.

Esta vida permitió en un momento "mágico" para ella, ser elegida para ser la segunda mujer de un hombre trabajador.

Y siguiendo sus pasos unos años después, pudo vivir con él en este país. Recién llegada, sin conocimientos del idioma, con un marido que trabaja de sol a luna. Acude a clases de español, pero al ser analfabeta, el grupo avanza y ella no llega muchas veces a comprender, a aprender, a motivarse.

Lalya vive en casa siempre, pues el mundo exterior es duro para ella, incomprensible. Mucho tráfico, nadie ayuda, nadie guía, no sabe cómo se dice tomate, tan rico y tan deseable, no sabe cómo decirle al médico "no estoy bien", no se atreve a salir a la vida, esa que tanto anhelaba su marido, de la que tanto hablaban en su casa y que para ella es una cárcel.

Lalya vino embarazada de Senegal y tuvo problemas al finalizar el embarazo, bajo mi criterio, no fue atendida adecuadamente, su escaso castellano no ayudaba a deducir que un dolor no era lo mismo que querer ir al baño y horas y horas estuvo desatendida en el paritorio. Yo fui testigo con su marido, nos quejamos, pero la atención fue mínima.

Después de horas de sufrimiento nació un bebe lindísimo, pero terriblemente débil que no sobrevivió.

Y Lalia, que puso todas las esperanzas en complacer a su marido con un hijo, que puso todas las esperanzas en criar carne de su carne, alguien a quien cantar, tararear, arrullar se vino abajo.

Estar con ella ha sido uno de los momentos más difíciles de mi vida, porque me recordó momentos duros que yo viví.

Con dibujos, gestos y muchos abrazos ha salido adelante y hoy lloramos en casa, porque acaba de saber que está embarazada de nuevo.

No me entenderíais cuando digo que me culpo de no ayudarla más a aprender castellano, mi vida no da para más, pero aún así siento que estoy carente con ella. Viene mucho a casa, juega con Ángel y mi pequeño le pregunta que por qué no tiene aún un bebé. Me busca para comprar. A veces nos vamos de paseo, pero no es una mujer autónoma, que pueda decidir cosas por su cultura, por su analfabetismo, por su soledad. Algo que para mi es totalmente normal , para ella es todo un "universo de problemas".

Y Diciembre será un gran mes, porque recibiremos a su bebé, si la vida le devuelve una agradable y merecida sorpresa. Y yo estaré allí para contaroslo.


4 comentarios:

gelos dijo...

LALYA tiene un mérito.... me imagino que a mi me transportan al Senegal, a una aldea donde no conozco a nadie, ni sé su idioma, ni sus oficios, ni sus costumbres, ni nada..... qué formas de vida tan distintas a la nuestra hay, y qué gran error pensar que la nuestra es la más civilizada....

jacobita dijo...

Si, a mi me pasa eso, intentar imaginar un futuro en un destino desconocido, sin los míos, sin saber qué hacer, creo que me consumiría o quien sabe, sacaría fuerzas de la nada. Lalya tendrá un hijo que aprenderá de las dos culturas y espero, entienda a su madre viviendo aquí.

dependedeldia dijo...

Me has puesto la carne de gallina con esa historia que ya nos conmovio en su momento, pero hoy rememorandola aun recuerdo tu sufrimiento y espero que esa alegria que espera para Diciembre, le de una nueva visión de la vida para salir, para ser feliz y disfrutar del mundo en el que vive ahora y por el que tiene que luchar de aqui en adelante, un abrazo muy grande a las dos y todo saldra bien.

Arantxa dijo...

Querida Jacqueline, una vez más leyéndote, no he podido reprimir mis lágrimas. Espero que este embarazo le devuelva a Laila la ilusión y un poquitito de aquel bebé que desgraciadamente no pudo disfrutar de lo que la vida le deparaba, unos padres deseosos de darle mimos y cuidados y una tita postiza que también daría todo por él.